Mira sus manos. Observa cada detalle: los dedos largos, las uñas cuidadas, la piel suave... Sí, son sus propias manos y, sin embargo, las mira como si fueran las de otra. Las mueve, juega con ellas, las agita en el aire... Definitivamente, son las suyas. ¿Qué hacer con estas manos? ¿Cómo pueden ayudarla estas, sus propias manos? Forman parte de ella, las usa a diario pero acaba de darse cuenta de que no les presta la atención que debería. Si profundiza en esta idea, puede llegar a la conclusión de que sus manos lo son todo para ella, que han contribuido a su vida más que muchas personas que supuestamente han sido alguien importante... Y, sin embargo, ha llorado, ha sufrido, se ha lamentado y ha sentido todas esas pérdidas; ha querido, ha regalado, ha amado y ha abrazado a toda esa gente. Y sus manos, ¿qué pasa con ellas? Las ha maltratado, arañado, descuidado, cortado, helado... y son las únicas que siguen.
Paradojas de la vida: a veces no nos damos cuenta de que lo verdaderamente importante está más cerca de lo que creemos.
Over
-
Se dio cuenta en ese momento, justo cuando le miró a los ojos mientras le
cabalgaba como tantas veces hiciera en el pasado. Ya no había nada, no
sentía nad...
Hace 4 horas