domingo, 23 de noviembre de 2008

Sobreviviendo al domingo

Llevo varios días con ganas de escribir... Mis dedos se movían inquietos, mi corazón se aceleraba al observar el teclado o mi cuaderno especial... Sin embargo, me he reprimido bastante. ¿Por qué? Mi idea era escribir una entrada ficticia y no ponerme a disertar sobre lo primero que me pasara por la cabeza sin orden ni concierto, pero finalmente, no he podido evitarlo y aquí estoy, escribiendo un poco al tuntún.
Además, hoy es domingo. Los domingos no son particularmente mis mejores días. Desde siempre he pensado que los domingos están cargados de melancolía, son tan tristes y largas esas tardes... Auguran un comienzo, sí, pero un comienzo que te introducirá de nuevo en la rutina tan aburrida y previsible de siempre; y que te arranca sin contemplaciones de tu propio espacio de distracción que cuidadosamente has construido durante el fin de semana. Tampoco es que anhele con especial intensidad que llegue el fin de semana pero aún así, incluso aunque el fin de semana no haya alcanzado las expectativas previstas, los domingos son tan tristes...
Y más este domingo. Este domingo tiene un ambiente más lúgubre de lo habitual. Las últimas semanas se han convertido en un descenso vertiginoso y con tanta velocidad no puedo menos que despeinarme, claro.
Bueno, queridos lectores, ahí queda esto. Por lo menos he actualizado.

9 comentarios:

AiLeoN dijo...

Me alegro que hayas actualizado, pero siento que los domingos se hayan convertido en el día más triste de la semana.

Es verdad, los domingos suelen ser tristes, aburridos y todo lo que conlleve algo negativo. En mi caso, el domingo es el mejor día por varias razones...

Te mando un beso, alma gemela.
Cuídate

AriaDna dijo...

si te sirve de consuelo a mi tampoco me gustan los domingos, prefiero los viernes que queda un precioso fin de semana por delante

besos bonita

elniñotriste dijo...

Y nosotros te agradecemos que actualices Me siento bastante identificado en tus palabras, Pandora pero no en todas

Yo tb me siento delante del cuaderno o del teclado con ganas de escribir historias ficticias y pocas veces lo consigo Al final es más hermoso disertar sobre nada y vaciarse Y suele sentar mejor...

Permíteme decirte que deberías empezar de cero tu relación con los domingos, niña Y es que a mis ojos y mi corto entender, somos nosotros los que hacemos triste un día cualquiera Nosotros y las circunstancias, claro, pero nosotros a fin de cuentas Prueba a levantarte con tu música favorita, a comer tu plato favorito, a escapar a cualquiera de tus lugares favoritos, a disfrutar de la compañía adecuada... Qué más da que sea domingo?? jejeje

Mucho ánimo, Pandora, NUNCA LLUEVE ETERNAMENTE; así que sonríele al mundo! sea el día que sea

Muxus 6 Rekuerdos desde el Norte!

Pandora dijo...

Gracias por pasarte, alma gemela. Si te animas, puedes contarnos tus razones para que el domingo sea un día tan especial y, así, entre todos, quizá consigamos algo.
Un beso.

Pandora dijo...

Hola Ariadna, mil gracias por venir a visitarme. Como ya te dije, yo te visito muy a menudo aunque no siempre comente.
Vivan los viernes, jejeje.
Saludos.

Pandora dijo...

Quizá tengas razón, Niño triste... por probar tampoco pierdo nada, ¿no?
Tus palabras han sido reconfortantes para mí; saber que alguien está al otro lado, que lee lo que escribo y que encima tiene algo que decir, es muy, muy agradable.
Un beso.

Rayco dijo...

Los domingos son un coñazo! Diría que me caen mejor incluso los lunes.

Pandora dijo...

Estoy casi de acuerdo contigo, Rayco, prefiero los lunes a los domingos...
Un saludo.

Julia dijo...

Conozco esa sensación amiga mía. Ese deseo, esa necesidad de querer contarlo todo, escribirlo todo, ese tener un hormiguillo en los dedos y luego sentarse y tener miedo a lo que se pudiera escribir.
De todas formas me gusta tu entrada, porque es como si, sin darte cuenta, abrieras un poquito tu puerta y nos dejaras ver una parte de ti.
Para mí el Domingo es ese día que no te cunde. Te levantas más tarde por aquello de no tener que ir a trabajar y cuando te das cuenta ya casi se ha terminado y empiezas a pensar: Lunes, mañana es lunes y me queda toda una semana de trabajo, rutina diaria...
En cuando a los descensos vertiginosos..., cuidado..., lo mínimo que nos puede pasar en es despeinarnos la cabeza pero..., con lo que hay que tener cuidado es que no nos despeinen el alma.
Me alegra que actualizaras y siento el retraso.
Un beso.

Julia.